martes, 14 de enero de 2014

Breaking Bad: Sangre, sudor y lágrimas (y metanfetamina)

Breaking bad.

El propio nombre de la serie habla por sí sólo. Una traducción aproximada al castellano sería “Volviéndose malo”, y a lo largo de las cinco temporadas de que consta la historia de Walter White iremos descubriendo que no podría ser más apropiado para resumir su esencia a la perfección (aunque, como todo en la vida, con muchos matices…).

Hace ya un par de semanas que terminé de verla por completo, y todavía sigo (y seguiré) dándole vueltas a muchas de las innumerables escenas, frases, situaciones y momentos que esta obra maestra del mundo de la televisión dejó para la posteridad el pasado septiembre.

A modo de sinopsis, y para el que todavía esté cometiendo el grave error de no haberla visto, basta la
siguiente idea: Walter H. White es un inocente y cansado profesor de química de instituto en Albuquerque, Nuevo México, que, ante el diagnóstico de un cáncer de pulmón inoperable que habrá de acabar con él en menos de dos años, decide dar un giro radical a su vida y convertirse en fabricante de metanfetaminas con el objetivo de poder dejar a su familia bien provista y a salvo de más que probables penurias económicas el día en que se vaya definitivamente.

Por un lado, Walter (a.k.a. Heisenberg) se erige aquí en héroe y antihéroe a la vez a través de la inigualable interpretación de un Bryan Cranston que pone carne y da vida como nadie sería capaz de hacerlo a la figura del atribulado profesor; para ello, crea un vínculo emocional inicial con el espectador a través de la pena y simpatía, provocando luego justo lo contrario: repulsión y desapego (y, aun así, siendo capaz de retener un sentimiento de compasión en todo aquel que haya seguido su historia desde el comienzo). A su lado viviremos el dolor, el miedo, el descontento, el aburrimiento vital, el cariño, el orgullo, el instinto de supervivencia, el ego puro y duro, la crueldad, la sangre fría, el arrepentimiento, el egoísmo y la avaricia, entre otros…y no necesariamente en ese orden. Su voz suena afectuosa o amenazadora según la ocasión, sus gestos pueden ser torpes o sencillamente eficaces, y su mirada resultará triste o salida del mismo infierno dependiendo de a quien la dirija. En resumen, un papel de 10.

Por otro lado, Jesse Pinkman, el compañero de fechorías de Walter y antiguo alumno suyo, que empezará por lograr las conexiones necesarias para vender la mercancía que Mr. White fabrica, y que luego seguirá emulando a su “maestro” en el proceso de elaboración de la misma. Jesse, de naturaleza amable, se verá envuelto en tramas que no ha buscado (o quizás sí…), y sufrirá por diversos y muy dolorosos motivos durante casi todo el tiempo que dura la serie. El actor Aaron Paul se pone, mediante una genial y muy humana interpretación, en la piel de un joven camello algo perdido que acaba de tomar la que probablemente sea la peor decisión de su vida, y pagará por ello…

El elenco básico de personajes lo completan la abnegada Skyler White, mujer de Walter y madre de sus hijos, además de contable de profesión; Walter Jr., primogénito de ambos aquejado de parálisis cerebral; su cuñado Hank Schrader, agente especial de la D.E.A. (Drug Enforcement Administration, cuerpo de la policía norteamericano especializado en la lucha contra el narcotráfico); Marie Schrader, hermana de Skyler y mujer de Hank de excéntrica personalidad, así como muchos otros, entre los que conviene destacar al inmoral y resolutivo abogado Saul Goodman, al inquietante y aterrorizador Gus Fring, propietario de la cadena de comida rápida Los Pollos Hermanos, o a Mike Ehrmantraut, hombre de confianza y mano derecha de Gus.

Con todos estos ingredientes dispuestos y en manos de Walter, cada personaje irá tomando su  parte en un tapiz estrechamente entretejido que avanzará cual locomotora sin frenos hacia una conclusión épica, y que constituirá el reflejo del porvenir de un hombre en función de sus elecciones: nuestro protagonista se embarcará en un viaje moral, un descenso a los infiernos que cambiará para siempre su destino y el de todos los que le rodean, dejando una estela de actos con devastadores efectos a su paso.

Y es que, amigos míos, en Breaking Bad prácticamente nada es casual ni fruto de la coincidencia, todo está milimétricamente diseñado, estudiado y puesto en práctica: desde los planos utilizados en cada escena, pasando por las brillantes actuaciones, los colores que visten o que los rodean y hasta sus propios leitmotivs. Todo ello conduce a unos diálogos soberbios y creíbles en los que se entremezclan distintos modos de resolver problemas según la personalidad del que los enfrenta, y en los que se aprecia con claridad hasta dónde la decisión de una persona puede llegar a interferir y dejar huella para siempre en el devenir de sus allegados.

Como punto fuerte adicional, la música. La utilización de melodías especialmente diseñadas para cada situación, así como la inclusión de temas conocidos y pertenecientes a todos los géneros y épocas musicales, marcan el ritmo de la serie e imprimen carácter a los mafiosos del cartel o rebajan el tempo de los acontecimientos en momentos bastante tensos: country, rock, indie, hip hop y hasta narcocorridos mexicanos...

Lo mejor: La suprema interpretación de Bryan Cranston como Walter White insuflando vida a un personaje peligrosamente atractivo y aterrador (ha sido felicitado por este papel por el mismo Anthony Hopkins); el desarrollo moral profundísimo y bien construido de los personajes así como su interrelación; la imagen y elección de cada plano; los tonos y gradaciones de color para cada escena; la genial banda sonora; la credibilidad del argumento...

Lo peor: Aunque no son razones que tengan una incidencia especial en la historia o que empañen el brillante conjunto de razones por las que Breaking Bad me ha parecido impresionante, habría sido de agradecer que se hubiera asentado el papel de algunos personajes o se les hubiera dado una función menos prescindible.

Una vez dicho esto, tan sólo me queda recomendaros que comencéis a acompañar a Mr. White y al bueno de Jesse en su camino vital, y si después de todas estas píldoras que la han convertido en una serie de culto a nivel mundial con decenas de prestigiosos premios, que la han otorgado un 9,6 sobre 10 en la reputada IMDb, que la han encumbrado hasta la 4ª posición en Filmaffinity (tan sólo superada por el todopoderoso Padrino y por The Wire) aún seguís dudando sobre si adentraros o no en el oscuro mundo de Heisenberg...un aviso, como el mismo díría: "Tread lightly" (Andaros con cuidado).

Aunque esta entrada ha sido lo más “spoiler-free” posible, próximamente trataré de resumir en un solo post los 10 momentos magistrales de Breaking Bad que la transforman algo único y que ningún fan de las series (y de la vida misma) que se precie, debería perderse.


El Caballero de Tinta


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