martes, 3 de julio de 2012

El final de un ciclo: La Universidad

Después de cinco años, de manera silenciosa pero inexorable, ha llegado ese momento que hasta hace nada parecía tan lejano: he terminado la carrera. Al igual que todas las cosas en la vida, esto tiene un final, y aunque se sabe que cada vez va pasando más rápido el tiempo, que cada día que transcurre estás un poquito más cerca de ser "un licenciado" (o un graduado, según sea el caso), es común fantasear con la idea y dejarse llevar por un pensamiento a largo plazo.

Pues bien, así, de repente, se termina la Universidad...y con ella un ciclo, como otros muchos en la vida. Para mí han terminado los exámenes, los apuntes infernales, las interminables horas de clase, las asignaturas enrevesadas, etc, pero también han acabado las risas y buenos momentos entre clases, las conversaciones (trascendentales e insustanciales, pero siempre bienvenidas) a cualquier hora en la facultad y sus alrededores, los descansos en la biblioteca, los encuentros, las casualidades, los cafés, las cañas y los cotilleos de todo tipo, las fiestas de fin de semana y, en general, todo un ambiente y un entorno que había acabado por aceptar como habitual, pero que ahora se ha ido y jamás ha de volver.

La Universidad produce titulados mejor o peor preparados, pero en cualquier caso, con unos estudios que garantizan un nivel de conocimiento, aunque sea específico, mucho mayor que la media, y eso ya es decir bastante. Sin embargo, a nosotros nos ha tocado enfrentarnos a una situación crítica como la actual, en la que si antes los trabajos, los sueldos y las condiciones de vida eran inciertas, ahora lo son todavía más. Una época de inseguridad que temo me hará añorar más aún estos años que para mí han llegado al ocaso.

Pese a esto, es imprescindible quedarse con la parte buena, como reza el tópico,  y con todo lo beneficioso que se haya podido sacar de esta experiencia única como es tener la oportunidad de estudiar una carrera y todo lo que conlleva.

En primer lugar, y aunque sea para nuestros adentros, debemos ser conscientes de lo afortunados que somos al brindarsenos esta posibilidad que muchos otros, tanto en otros países como en el nuestro, no han tenido y puede que no tengan jamás: el acceso al saber de forma directa, a la cultura y a la preparación intelectual que nos hará algún día dueños de nuestro propio destino (o por lo menos capaces de resistir sus envites de forma más eficaz). Decía Sócrates que el conocimiento nos hará libres, dado que un hombre que puede profundizar en la raíz de las cosas, puede hacerlo también en la fuente de los problemas, dándoles mejor solución. Y es que en una sociedad agresiva como la nuestra, en la que es fundamental demostrar constantemente saberes, habilidades y capacidades para prosperar, un hombre ignorante es un esclavo de las circunstancias, es alguien que no va a poseer armas ni métodos de defensa contra lo que otros quieran hacer de él.

Por otro lado, la Universidad debería verse como un gran caldo de cultivo, del cual pueden salir muchísimas cosas: desde preparación pura y dura hasta posibilidades de empleo y negocio, pasando por contactos de inestimable valía o enlace a otras actividades relacionadas/complementarias. Además, y en muchos casos, es durante la carrera cuando se fraguan algunas de las amistades que, con suerte y atención, pueden llegar a durar toda la vida. Al fin y al cabo, se trata de personas que han caminado junto a ti durante unos cuantos años, sufriendo tus mismas penurias de estudio, disfrutando y riendo contigo, soñando sobre el futuro contigo, etc...y esos lazos, si se quiere, son muy difíciles de romper.

Finalmente, el paso por la Universidad, para bien o para mal, no deja indiferente a nadie, ¿o acaso hay alguien que salga de ella igual que entró? Echando la vista atrás, recuerdo fácilmente cómo muchas de mis opiniones han ido transformándose con los años, y mis gestos, mi manera de hablar, y hasta mi propio modo de vestir han dejado de ser los que fueron hace cinco años. Sin embargo, no puede decirse que esto sea negativo, sino que más bien es un proceso de "pulido" y desbastado: la Universidad nos libra de muchos puntos de vista superfluos, nos hace perder el miedo en general, y nos reafirma como sujetos capaces de lograr las cosas por nosotros mismos. Puede decirse, por tanto, que representa una evolución moral enorme para quienes tienen la suerte de experimentarla.

En resumen, la Universidad es expansión, es saber, es crecimiento moral e intelectual, etc, pero si tuviese que definirla con una sola palabra, sin duda diría que es OPORTUNIDAD: oportunidad de comenzar a esbozar los primeros trazos de esa persona que quieres ser, oportunidad de aprender y saber más, oportunidad de crear lazos de unión muy importantes con aquellos que están en tu misma situación, es decir, oportunidad de evolución y encuentro...

A todos aquellos que estais a punto de comenzar o ya habeis iniciado la vida universitaria, os exhorto a que aprovecheis estos años para crecer y tener los ojos bien abiertos a toda posibilidad que se os pueda plantear; la Universidad es una maestra dura, pero no tan dura como lo que ha de venir después, así que no dejeis de aprender de ella todo lo que podais.

A los que estais en mi situación, os dedico una sonrisa, un abrazo de felicitación, y os animo a que sigais creciendo, ya que este es nuestro verdadero punto de partida al mundo. Para todos vosotros, va este poema del escritor inglés William Ernest Henley, que seguro ya muchos de vosotros conocereis.


En la noche que me envuelve
negra como un pozo abominable
yo agradezco al dios que fuera
por mi espíritu inconquistable.

Atrapado en este circunstancial lugar
yo he gemido pero no he llorado
ante las puñaladas que me deparó el azar
mi cabeza sangra, pero no me he postrado.

Mas allá de este lugar de furia y de lágrimas
me acosan las sombras con terror.
Pero tantos años de amenazas
me encuentran sin temor

Ya no importa cual fue mi camino
ni cuantas culpas he acumulado.
Soy el dueño de mi destino
Soy el capitán de mi alma.



El Caballero de Tinta

2 comentarios:

  1. Un grande donde los haya. Espero que todo a partir de ahora te salga igual, sino mejor que estos cinco años.
    Que sepas que has sido y sigues siendo un ejemplo a seguir.
    Gracias y suerte.

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    Respuestas
    1. Gracias Adri, esto, como muchas otras cosas, se pasa más rápido de lo que en principio nos gustaría, pero todo tiene su momento y lugar, y el mío ahora está...en otro lado! ;)

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